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Unesco declara feria boliviana como patrimonio inmaterial de la humanidad

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El Punto cubano será analizado entre 34 candidaturas para su inscripción en la Lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

La Feria de la Alasita es una exposición artesanal que se realiza en La Paz y otras ciudades de Bolivia en homenaje al dios de la abundancia, el 'Ekeko', en la que la población suele adquirir en miniaturas los artículos y bienes que desean en el futuro. "¡Felicidades, #Bolivia! #12COM", informó el organismo internacional en su cuenta en Twitter.

También se proyectó un video con una virtuosa improvisación del gran poeta y repentista cubano Joseíto Fernández, quien interpretó una versión de la Guantanamera dedicada a la historia del punto cubano.

En la reunión de esta semana en la isla de Jeju, en la República de Corea así lo destacó la delegación de La Habana que participa en la sesión del Comité Intergubernamental para la Protección y Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de la Unesco, la cual defendió 'la importante nominación para la cultura cubana'.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, celebró este miércoles la decisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de otorgar a los cantos de trabajo del llano colombo-venezolano como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las miniaturas se intercambian o se regalan entre parientes o amigos, e incluso entre desconocidos durante la feria.

Un total de 34 tradiciones o expresiones vivas, entre ellas cuatro latinoamericanas, pretenden ingresar en la prestigiosa lista representativa de la Unesco de patrimonio intangible.

Historiadores costumbristas suelen encontrar las raíces del diosecillo en la cultura tiwanakota, ubicada alrededor del Lago Titicaca, que desapareció por el siglo XIII, antes del imperio Inca.

"A lo largo de los siglos, el arte napolitano de hacer pizzas se ha basado en ingredientes claves: agua, harina, sal y levadura, todos excelentes productos que provienen del campo de Campania", explicó Coccia.

El mandatario felicitó el aporte de historiadores, funcionarios, comerciantes y artesanos.

El color negro de sus líneas se obtiene de la planta chisná cuyas hojas se hierven junto a las fibras que han de ser teñidas.

La calidad de estos sombreros se define por la cantidad de vueltas que tenga (menos de 15 y hasta 24), de ahí que los precios oscilen entre 150 y 500 dólares; en tanto, el tono de los colores puede variar de acuerdo a la región del país, y el nombre, a las pintas que se empleé para su confección.

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